Berisso dio campana de largada para las flechas


Con los primeros fríos se activó la especie más buscada por los argentinos. Y aunque falten unas heladas para que se calmen los patíes y pirañitas, ya podemos hacer excelentes cosechas en tamaño y cantidad.
Estos primeros fríos son la señal indicada: miles de fanáticos de la pesca del pejerrey esperan la primera sudestada de abril, y las primeras mañanas frescas del mes, para salir a buscar las flechas de plata. Y las flechas cumplieron. En Berisso ya empezaron a salir en buena cantidad, y con tamaños mezclados, pero siempre con las sorpresas que desvelan al pescador.
Matunguitos de 40 a 50 cm se entreveran entre mucha variada de cuero activa -bagres blancos y patíes que suben a superficie atraídos por la ceba con aceite de pescado- y pirañitas que no le dan tregua a las mojarras. Pero ahí está la mano del guía, buscando lugares, moviéndose cuando hay que moverse hasta dar con la zona adecuada.
Una vez más, Joaquín Hasaín nos permitió cumplir con una nota tempranera, pero en tiempos adecuados para buscar al pejerrey. Cuando verdaderamente está. Porque ya se han hecho notas hace semanas, mostrando pescas magras y mandando a los pescadores a buscar las flechas con mas de 30 grados de calor… ¿Sirve de algo eso?. Creemos que no. Por eso preferimos esperar, para que el lector vaya sobre seguro.
En este relevamiento, hecho el lunes, tras tres días de viento sur metiendo agua y pejes en el Riopla, optamos de entrada por cruzar el canal pesando desde la boya Hillstone a la derecha. Y allí la cosa no estuvo del todo buena: mucho patí activo, pejerreyes medianos y caras largas.
Nuestro guía nos planteó dos opciones: seguir cruzando el río hacia Colonia o buscarlos cerca de la costa argentina. Como estábamos con un niño, Axel, de 11 años, preferimos no arriesgarnos por si el río se ponía bravo y el pibe se descomponía, así que volvimos a costa bonaerense y trabajamos una franja costera siguiendo la corazonada del guía.
¡Fue un rotundo acierto!, tras lograr hasta dobletes de patíes que parecían aguarnos la fiesta, de repente empezamos a meter hermosos pejerreyes de 30 a 40 cm. Y un par de piezas tocaron los 45, haciendo la delicias de los pescadores que fuimos parte de esta aventura. Incluso el pequeño Axel, que del entusiasmo “ni se acordó de marearse”, se divirtió en grande clavando lindos matunguitos.
Un elemento es clave para que el peje se active. el agua debe estar en movimiento, es decir, creciendo o bajando. Al menos eso se constata en esta zona del Riopla, a decir de nuestro guía. Las paradas de agua, no son los mejores momentos para la pesca. Quizás en esta característica se explique porqué tuvimos mejor pique después del mediodía, cuando la marea empezó bajar fuerte.
Los equipos que utilizamos fueron cañas Spinit Spectrum y Tech Karma. Los reeles: Shimano Sedona y Sahara. Un dato importante. la separación entre boyas no fue menor de 1,20 mts, esto permitió que el aparejo derivara correctamente copiando las olas. Los anzuelos, número 1/0, encarnados con mojarrones muy lindos que llevó Joaquín, o dos mojarras grandes por anzuelo. Con esto evitamos que los medianos viniesen tragados. Las brazoladas rendidoras en el Riopla, no deben pasar los 15 cm.
Un dato importante: nuestro guía dispone de cinco lanchas, que están en permanente contacto, por lo que pudimos comprobar que en todos los casos la mejor pesca estaba en la zona que elegimos, cerca de la costa.
Así las cosas, podemos decir que en Berisso el peje ya dio campana de largada y que la temporada ya invita a vivir pescas dignas con suficiente cantidad de piezas y calidad de pescado como para justificar una salida guiada. Vaya y disfrute, que la fiesta recién empieza.
Mención: Viva la Pesca Diario Popular